Historia

Cuando el amor verdadero tocó el corazón de León Octavio nació el Bando de Villa Maga, un experimento periodístico –literario que narraba a manera de noticias y avisos  la eterna lucha del sueño frente a la realidad, llamada “Kanibbalia” en la obra que tuvo varias reediciones y se daba tal confrontación en el terreno imaginario de Villa Maga, una utopía constituida en república espiritual.

La aceptación del público fue sorprendente dado el carácter un tanto clandestino de la publicación hasta el punto de aparecer lugares como fincas o simples casas, en varias partes de Colombia con el nombre Villa Maga. Hasta un colegio en Saravena, Arauca, también adoptó el nombre y El Bando fue su carta de navegación en el diseño del pensum académico.

Una vez instalado el amor en su corazón León Octavio se sintió como un territorio en proceso de liberación liderado por Exúe Celesvana, nombre que le dio al amor protagonista de la obras  y para dar la buena nueva,  recordó que en su pueblo natal los alcaldes convocaban a los campesinos a la puerta de la alcaldía los domingos, golpeando un cuero para leerles el bando, que era el medio de comunicación usado para informarle a la comunidad sus decretos o decisiones. De allí tomó la idea de crear el Bando de Villa Maga para comunicar lo que estaba pasando en su agitado mundo interior.

La edición cero salió en diciembre de 1983; después se hicieron cuatro reediciones totalmente agotadas, y hoy 30 años después, Villa Maga pasó de ser el diario personal de León Octavio a tener asiento en la realidad con una red de “cómplices del sueño” y de embajadores de este país espiritual esparcidos por muchos países del mundo.

Por obvia razón es más conocido en Cali como «Balita» y gusta definirse como «medio músico, medio poeta y loco completo». Ha sido un observador obsesivo de la naturaleza y vive orgulloso de ser montañero, nacido en Anzá un pequeño pueblito del Departamento de Antioquia.

Cuando le dio por hacer literatura lo hizo en forma periodística y de ahí salió el Bando de Villa Maga, un libro tan raro que hasta ahora nadie ha podido saber qué diablos es eso y mucho menos a qué género pertenece, pero a pesar de todo han circulado 10.000 ejemplares que para una publicación un tanto clandestina es una hazaña editorial por no contar con un sistema de distribución como lo tienen las editoriales.

Desde la publicación de la primera edición del Bando de Villa Maga en 1984 atrajo la atención de los comentaristas de las páginas culturales de diversos periódicos y revistas del país, por la originalidad de la publicación que no respondía a los formatos de los géneros conocidos hasta el momento y hasta la profesora Nilda R. Pinelle, directora de la Cátedra de Teoría Literaria de la Escuela de Ciencias de la Información de Córdoba, Argentina, sugiere que puede ser un nuevo género.

Los lectores respondieron en igual forma y fueron centenares de cartas llegadas al apartado aéreo, casilla metálica para recibir correspondencia que fue reemplazada por el correo electrónico y las llamadas “redes sociales”, muchos de ellos creyendo en la existencia real de Villa Maga y otros apoyando esa revolución del sueño de la que se sentían cercanos por compartir esos ideales, sin importar la clasificación de la obra.

A los 30 años de haber salido a la luz pública el Bando de Villa Maga fuimos a entrevistar a su autor, León Octavio, que no usó apellidos al firmar la obra, pero son Osorno Aguirre, para conocer sin intermediarios ilustrados, como los críticos y comentaristas que elogiaron la publicación hasta la exageración, los conceptos y los motivos por los cuales la presentó de esa manera.

¿Qué es el Bando de Villa Maga?
Es el diario de una persona contado con el formato de un periódico, o diario como también se le llama a estas publicaciones periódicas. Pude haberlo escrito como una novela autobiográfica en primera persona del singular o en tercera persona, tomando la distancia del narrador omnisciente que da más libertad en la narración, pero pudo más mi amor por el periodismo, género que considero tan importante como la novela o la poesía aunque los intelectuales lo consideren desechable.

¿De dónde le viene ese amor por el periodismo?
Porque aprendí a leer en periódicos. Como en mi pueblo Anzá, Antioquia, no existían libros, el profesor de la escuela recibía semanalmente el periódico El Colombiano, que llegaba a lomo de mula los domingos y nos ponía a practicar la lectura en las páginas editoriales de ese diario que por su regularidad en llegar al pueblo no era un diario sino un hebdomadario.

¿De ahí también su afición por las historietas?
¡Claro! Otro género vilipendiado por los intelectuales pero efectivo en la comunicación. Por eso también soy historietista y si me gané la vida como publicista fue por el mismo motivo. La publicidad es una herramienta efectiva para la comunicación. En esas épocas la “comunicación social” se hacía pero sin ese nombre que inventaron las universidades y fue así como surgieron las facultades de Comunicación Social y los que la habíamos ejercido sin título pasamos a ser comunicadores “empíricos”, cuando fueron los empíricos los que crearon las bases del “oficio más lindo del mundo” como lo llamó García Márquez, el periodista empírico más famoso del mundo.

¿Quedaron por fuera del mercado laboral los periodistas empíricos?
A quienes habíamos trabajado en periódicos nos dieron la opción de certificar 10 años de ejercicio y nos daban la tarjeta de periodista profesional.

¿Usted la obtuvo?
No, porque yo no necesitaba de tarjeta alguna para sentirme periodista, como tampoco un poeta necesita de tarjeta para ser poeta. Hubo por esa norma muchas tarjetas en poder de personas que no eran periodistas. El periodismo se lleva en la sangre no en una tarjeta o en un diploma expedido por una universidad.

¿Cómo puede considerarse el Bando de Villa Maga periodismo si narra historias inventadas cuando la esencia del periodismo es la realidad?
Todas las situaciones narradas fueron reales. Comienzan con la llegada del amor encarnado en Susan Kunz, una mujer que me mostró la cara del amor verdadero. Ya le dije que es un diario y los hechos que me sucedieron bajo el influjo de ese amor delirante fueron tratados como noticias. Todavía hoy, lo que me pasa o en mi entorno más cercano lo vuelvo noticia o aviso publicitario. Para mí la vida es un noticiero sea visual o escrito, por eso dijo Tite Curet Alonso “tu amor es un periódico de ayer”. En mi caso el Bando de Villa Maga es un periódico de siempre o por lo menos mientras yo viva porque en la obra Villa Maga soy yo enfrentado a una realidad llamada Kanibbalia.

¿Esa novela si fue entendida como tal?
Reconozco que muy pocos lectores entendieron que era una narración novelesca, incluso la mayoría de los escritores y reseñadores de libros que la comentaron positivamente en los periódicos que fueron muchos. La profesora Nilda R. de Pinelle de la Escuela de Ciencias de la Información de Córdoba, Argentina, piensa que esto es un nuevo género y por eso es difícil de entenderla, aunque sí se la han gozado como lo han expresado en sus comentarios.

¿Qué tanta difusión tuvo el Bando de Villa Maga?
Se hicieron 4 reediciones para 10.000 ejemplares que eso para un trabajo de autoedición es un “bestseller” sin contar las fotocopias que siguen circulando porque yo dejé de seguirlo editando.

¿Por qué dejó de seguirlo editando si era tan exitoso en ventas?
Porque yo no soy un vendedor sino un creativo y aunque soy antioqueño, no soy paisa que es una manera de ser. No tengo talante de comerciante. El Bando de Villa Maga es un buen negocio pero eso no es lo mío.

¿Qué es lo mejor que le ha dejado el Bando de Villa Maga?
Obvio que la respuesta de los lectores que llegaron incluso a fundar lugares con ese nombre. Valga reseñar el colegio creado en Saravena, Arauca, con el nombre de Villa Maga, que después los políticos lo cambiaron por el de uno de ellos, pero la comunidad le sigue llamando así, incluso a la vereda donde está el colegio. Son muchos lugares, pero el primero de todos fue la Posada Villa Maga en Bahía Solano, Chocó, fundada por Carmen Lucía Gómez y Olga Teresa Ochoa.
El más reciente es la Reserva Natural Villa Maga localizada en la vereda La Candelaria del corregimiento Villacarmelo del municipio de Cali, que nació como un proyecto de ecoaldea promovida por el artista español Manuel Castelín, pero no se pudo dar como tal porque la finca, adquirida por un grupo de personas para que Villa Maga dejara de ser una utopía y fuera una ecotopía, estaba en el Parque Natural Farallones y las leyes de Kanibbalia no permiten construcciones en ese lugar privilegiado por las aguas, pero funciona como reserva natural y espiritual para aquellas personas que tienen su corazón debidamente reforestado.

5 pensamientos en “Historia

  1. Qué bueno encontrarme esta página de Villa Maga!! Hace poco me los recordó una venta de semillas, ahora Campo y Sabor, y lo que más me gustó, volver a leer aquí sus publicaciones, como aquella de la que me enamoré en El Valle gracias a Carmen Lu.
    Los felicito!!! Inmensamente.
    Espero poder participar de un Nuevo Festival que alguna vez se repita, y poder visitarlos algún día.
    Mucho axé!

  2. Un paraiso en los Farallones de Santiago de Cali. Si quieres ver el cielo, visita Villa maga en dijo:

    Un paraiso en la tierra. Si quieres conocer el cielo, visita VILLA MAGA

  3. Gracias Leon por compartir tus pensamientos, ideas y experiencias que tocan el alma y nos afirman que es posible otro mundo, un mundo más humano que estamos construyendo.
    Gracias a todos los que le apuestan a este proceso.

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