Eduardo Galeano y Villa Maga

002En el año 1989 la Editorial Siglo XXI invitó a Cali a Eduardo Galeano para lanzar el libro, si mal no recuerdo, “Nosotros decimos no”, una compilación de crónicas publicadas en diferentes medios entre 1963 y 1988, acto que se hizo en la Cámara de Comercio y fue más la cantidad de gente que se quedó por fuera del recinto que la que pudo asistir porque el espacio fue insuficiente.

No quiso alojarse en ningún hotel y prefirió la casa de María Ladi Londoño, quien me llamó para que, después de su compromiso con la editorial, lo lleváramos a conocer la ciudad, compromiso por demás muy serio tratándose de un historiador que iba tomando notas en una libretica de bolsillo de los detalles que le parecían interesante. Como era noticia y los periodistas andaban buscando una entrevista con él, me encargó la tarea de escoger al periodista, pero que no fuera de un medio escrito porque por lo general tergiversaban sus conceptos y le tocaba estar enviando notas para que rectificaran lo que habían escrito. Prefería los medios audiovisuales porque era un excelente conversador.

Por supuesto que le hablé de Villa Maga y en la dedicatoria del libro que me regaló se autonombró Embajador. Ahí se las adjunto para que aprecien la calidad de su trazo como dibujante que también fue. Su marca era un chanchito.

Los compañeros de la ADC de Pasto quisieron invitarlo al Primer Encuentro de Disoñadores del año 96 y me encargaron contactarlo, pero él pensó que ese era otro evento más al que era invitado con mucha frecuencia y se negó a venir, pero para el segundo Disoñadores en 1998, que también se realizó en La Cocha, aceptó venir porque su amigo Manfred Max Neef, quien había estado en el primer encuentro, lo convenció de la importancia de este evento que en esa oportunidad se llamó “Con los pies en la tierra, Campo para disoñar”. Como él era uno de los firmantes de los diplomas a los asistentes, no le quiso firmar el del maestro Mario Mejía con quien tuvo una discusión de tipo religioso.

Hoy lunes 13 de abril Eduardo se trasteó hacia el infinito y esa noticia me duele como amigo pero más como latinoamericano porque si alguien investigó las raíces de nuestra identidad y nos lo contó tan bellamente para que nos sintiéramos orgullosos de nuestro origen, ese fue Eduardo Galeno quien nos confirmó la certeza del camino de la utopía.

León Octavio
003

facebooktwittermailby feather

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Current day month ye@r *